19/11/2004
As time goes by.
Capítulo 3
Hay que ver como pasa el tiempo. Hace demasiado que no pueden leerme y, en verdad les digo, que me parece que hace cuatro días que escribí el número anterior.
Cuando miro el calendario, me doy cuenta de que no es así, pero tiendo más a desconfiar del mismo que a ser consciente de todos y cada uno de los días que han pasado.
Y sí que lo habrán hecho, ciertamente. Porque pasar, han pasado muchas cosas.
Quizá la más significativa es que EE.UU. ha demostrado que la única verdad absoluta e impepinable de la democracia sigue siendo vigente: cada pueblo tiene a los gobernantes que se merece 1.
Aunque a algunos les cueste digerirlo 2 más que a otros.
También hemos recuperado al bueno de Steve, que ha vuelto, como no podía ser de otra forma, con una presentación a la altura de su ego. Acompañado de esos chicos que son historia viva de la música 3.
Eso sin olvidar que como CEO de Pixar está en la cima del orgullo con el recientísimo estreno de su última película 4 que está batiendo los récords que ya tenían en su haber.
Si hay algo que debe de reconocérsele a tan controvertida personalidad es que genera dinero de una forma que sería deseable más a menudo, pero que escasea en este mundo salvajemente capitalista: a costa de la creatividad e innovación 5 en su más notable expresión.
Apple, detrás de la belleza de los juguetes que diseña Jonathan Ive 6, esconde un paraíso tecnológico para los desarrolladores. Creánme cuando les digo que esa cantinela de que los Mac son sólo para los diseñadores es una patraña.
El señor editor le tiene muchas ganas, entre otras cosas, a Ruby (no es de extrañar viendo según que cosas 7). Y se le abrieron los ojos como platos cuando descubrió que su PowerBook con Mac OS X lo tenía instalado y funcionando desde el mismo día que encendió recién sacado de la caja.
Cómo también lo estaban Apache, PHP, Perl, Phyton y Dios sabe cuántas cosas más.
Rasquen en su Windows hasta dejarse las uñas, que no encontrarán nada de eso como no muevan la osamenta para instalárselo ustedes mismos.
El señor Editor y el que suscribe pasamos una tarde entera jugando con el servidor de Streaming de Apple 8, cámara de video en mano, y babeamos con lo fácil que era meterle mano a algo que no habíamos tocado en nuestra puñetera vida.
Por supuesto, respetando los estándares. Faltaría más.
Por que la apuesta de Apple por los estándares tecnológicos no es nada despreciable 9. Mientras Microsoft opta por crear una tecnología propietaria e imponerla merced a su predominancia mercantil (vienen a mi mente cosas como Passport, wma o wmv) Apple considera que es mucho más inteligente y responsable aprovechar aquello que merece la pena dentro de lo que ya está hecho y sacarle punta como sólo ellos saben hacer.
Piensen que la forma en la que yo estoy escribiendo este artículo sintetiza las ambiciones de la comunidad Linux más exacerbada. Por que debajo de la destacable apariencia del escritorio de mi Mac, late el corazón de un Unix en toda regla con su Grep y su Kill con los dientes afilados.
Si es usted un linuxero que aboga por erradicar a Bill de los escritorios del mundo y sustituirlo por ese pingüino atontado llamado Tux 10, juegue con un Mac en la próxima oportunidad que tenga, y verá que su lucha es fútil.
Y si, para más rabia de la chusma informática, usted es un radical de esos que rehuyen las ventanitas por que son para las nenas, instálese Darwin 11 y tendrá el corazón de un Mac en las manos.
Cómo lo lee, el corazón del OS es de dominio público. Hasta ese punto llega la apuesta de Apple. También lo es el Streaming Server con el que el señor Editor y yo pasamos tan buen rato. Y Quicktime y AAC están bajo el paraguas del MPEG-4.
Y ese IEEE 1394 que usted tiene en el PC y ese iLink de su cámara DV Sony, son unos renegados que antes se llamaron Firewire 12 y por los que Apple ganó un Emmy 13.
Y cuando su portátil aún ni soñaba con conectarse sin cables a la red, Airport era ya una realidad 14 casi mágica.
Y ese TFT tan plano y tan chulo en el que usted me está leyendo no estaba ni diseñado cuando los Cinema Display podían tocarse con las manitas.
Y mientras los tecnócratas del mundo discuten que haremos cuando las IPv4 se acaben, yo en cuatro clicks me planto en una caja de texto en la que puedo introducir una IPv6 15.
Y un mac no le engañará haciéndole creer que se ha adelgazado. Usted sigue estando gordo, pero a 1280x1024 16 las cosas tienden a estilizarse. Con un mac usted se verá a 1280x960 y seguramente volverá a empezar la dieta.
Así que ya lo ve, todo eso que su PC con Service Pack 2 le muestra como nuevo está en realidad pasado de moda. Es usted un antiguo (amén de grueso). Y además necesita un antivirus y un cortafuegos.
Pero no desespere, puede echar pestes de Apple si lo desea. Que también hacen cosas que por las que merecen ser corridos a gorrazos. Más allá de algún que otro enchufe o bisagra de que se muere demasiado pronto, nos encontramos con que carecen de gratitud.
Tanto que toman de las manos del Software libre, y resulta que prohiben a los suyos que den algo a cambio, incluso fuera de las horas de trabajo 17.
Pero eso sí, si usted sabe lo que se hace y desea colaborar baratísimamente 18 con alguna de las nuevas características de Mac OS X, puede hacerlo.
Desde luego no parece una balanza demasiado equilibrada.
Y alguna que otra idea, también la han robado (pregunten a las gentes de Konfabulator 19 o Proteron 20), no nos engañemos.
Qué para algo Steve es rico en un mundo que es capitalista hasta la locura, dónde la fachada especulativa de unas próximas olimpiadas no puede ocultar que hay lugares en los que una vida vale 80 dólares 21 y en otros tarjetas para que quien aún no trabaja gaste tantas como tiene un gato 22.
Entre fortunas de unos, miserias de otros, y dispendios de los de más allá, abrazamos todos el progreso tecnológico. Aunque sea a la fuerza, como esa democracia unilateralmente exportable del personaje con el que comenzábamos.
Aquello que hace poco nos parecía extraordinario, ya no nos gusta y queremos cambiarle la cara 23, o vamos más allá y pretendemos añadirle cosas a nuestra realidad 24 por que ya no nos satisface. No dirigimos la palabra a aquel que se sienta a nuestro lado y sin embargo pretendemos que las máquinas trasmitan nuestras emociones 25. No pensamos en hacer mejor el espacio que habitamos y como si no tuviéramos mácula queremos que nuestro ordenador piense como nosotros 26 y que nos acompañe a todas partes 27. Los juguetes del pasado ya no son suficiente 28 y miramos con curiosidad lo que a otros entretuvo 29. Necesitamos nuevos métodos para manejar la complejidad 30 de lo que nos traemos entre manos y tenemos que optimizar nuestro entorno 31 y nuestras herramientas 32.
A veces nos planteamos levantar el pie 33 del acelerador porque ciertamente la cosa va muy rápido 34, pero sólo es un espejismo porque entre discusiones de si estamos 35 o no estamos 36 enganchados a una nueva droga, lo cierto es que asimilamos con naturalidad pasmosa 37 hasta los peores efectos de la misma.
Y en los momentos de asueto nos relajamos escuchando al Capitán Kirk 38 en un disco en el que ni siquiera canta.
Y es bárbaro.
(Sé que no les he dado algunas de las cosas que les prometí. Tengan paciencia. Habrá un mejor momento)